Y después... No hay nada.

Publicado por Kaiya Kin , domingo, 12 de agosto de 2012 17:03

Luna llena.
Cielo estrellado.
Campo abierto.
De nuevo solos. Tú y yo. Otra vez los dos. Tus ojos azules brilla como nunca antes había visto.
-No deberías haber venido.- Sonríes. Miras hacia atrás, como si esperases a alguien.
-Lo sé.- Es lo único que puedo decir. No nos movemos. Me miras fijamente.
-Pero aquí estás.-Tu pelo, negro como el carbón, ondea con el viento, haciendo que tu piel, blanca como la luna, resalte en la oscuridad de la noche.
-Lo sé.- Acierto a repetir. No puedo decir nada más, mi mente está en blanco.
-Sabes lo que pasará ahora.- Su vestido, blanco como la nieve, hace que parezca una criatura espectral, con una belleza sobrenatural. Se acerca lentamente a mí. Doy un paso atrás, asustado, pero me recuerdo a mí mismo la causa por la que estoy aquí.
-Lo sé.- Digo, esta vez con más seguridad en mí mismo. Me obligo a quedarme quieto. Ella avanza hacia mí, pausadamente, sin prisas. Cuando apenas quedan centímetros entre nosotros, para. La miro un segundo a los ojos. Y entonces... Ocurre lo inevitable.
Sol radiante.
Cortinas ondeando.
Pitido constante.
Abro los ojos con dificultad. Hay una chica esperándome. Espera... Me suena de algo... ¡Claro! Es la chica de ayer. Intento moverme, pero no puedo.
-Ahora ya puedo irme. Pero volveré.- Cierro los ojos. Escucho unas pisadas que se alejan. Ya se ha marchado. El cuerpo me pesa, es como si no pudiese moverme. Escucho una risa alegre. Se me olvidaba... Ella no recordará nada. Esa era una de las condiciones que puse para seguir adelante con el trato.
-¡Hola!- Dice mientras entra. Se acerca a mi cama y sonríe alegremente. La miro y no puedo hacer más que sonreír. Nunca antes había visto ese brillo en su mirada.
-Hola pequeña...- Sonrío tiernamente.- ¿Qué has hecho hoy?- Ella se sienta a mi lado y me coge la mano, aunque yo no lo noto.
- Hoy he jugado al volley. Ha sido genial.- La veo sonreír mientras lo cuenta, pero entonces su sonrisa se vuelve triste.- Ojalá pudieras jugar con nosotros...
-Ya sabes que eso es imposible.- No quiero verla triste. Todo esto lo he hecho por ella, ahora solo tiene que ser feliz. Cada vez me cuesta más respirar. Me cuesta trabajo hablar.
-Sabes... Me gustaría estar en tu lugar...- No digas eso. No lo digas, pequeña... Sólo sé feliz, por ti he hecho esto, así que ni se te ocurra pensar eso...
-Diviértete... Sé feliz...- Cada vez me cuesta más hablar. Está llegando el momento, y sé que ella lo nota...
-Hermano...- Se le escapa un sollozo. Me gustaría tanto poder abrazarla. Pero mi cuerpo no reacciona, no puedo controlarlo.
-Prométeme...- Trago saliva, intentando que las palabras, pero apenas puedo decir una frase sin asfixiarme..- Prométeme que serás feliz... Disfrutarás cada día... Como si fuese el último... Vivirás... Como si no hubiese mañana...- Cierro los ojos. No me quedan apenas fuerzas...
-Te lo prometo...- Otro sollozo se le escapa...- Si pudiera... Me cambiaría por ti...- Lo sé... Sé que lo harías... Como yo lo he hecho por ti... Pierdo las fuerzas. Mi cuerpo hace mucho que dejó de pertenecerme. Ya no me obedece. Mis pulmones apenas funcionan. Y parece que mi corazón está cansado. Parece que ya no quiere latir más. Abro los ojos y la miro por última vez. Después los cierro. Una imagen viene a mi cabeza...
6 meses atrás.
Estoy sentado en el sofá. Mi madre llega. No puede evitar las lágrimas. Ha hablado con el doctor. Mi hermana está enferma. Es una enfermedad terminal. La esperanza de vida es de 3 meses. La enfermedad va apoderándose poco a poco de tu cuerpo, Primero no notas los pies, luego apenas puedes doblar las rodillas. Llega un momento en el que ataca a los pulmones y al corazón. O mueres asfixiado, o tu corazón deja de latir, lo que llegue antes... No hay cura.
Esta imagen es acompañada de otra, un poco más reciente...
4 meses atrás.
La enfermedad está haciendo mella en ella de un modo más rápido del que creíamos. Está tumbada en una cama, ya no puede andar. Apenas puede mover ya las manos. Pero aún así, cada vez que estoy con ella, tiene una sonrisa en la cara. A pesar de todo, siempre me regala una sonrisa al verme. Comemos juntos. Hablamos de lo que he hecho en el día. Ella me pide que le cuente con todo detalle, me cuenta las ganas que tiene de jugar, correr, saltar... pero nunca más podrá hacerlo. Me cuesta mucho sonreír, pero me obligo a hacerlo, al igual que ella lo hace.
Imágenes de estos últimos meses van intercalándose, pero llega un momento en el que solo se repiten las mismas 3 imágenes...
1 mes atrás.
Está mal. Muy mal. Apenas respira. Apenas sonríe. Ya no tiene fuerzas para hacerlo. Está en casa, pero tiene un monitor que cuenta sus latidos. Cada vez son menos, más lentos, más tranquilos... No puedo soportarlo... Solo quiero ayudarla. Quiero que sea feliz. Salgo a pasear por el bosque, a pesar de que es de noche. Miro al cielo, y le ruego a la luna y a las estrellas que la ayuden. Si tan solo pudiera cambiarme por ella... Entonces, aparece una chica. Ojos azules, piel blanca, pelo negro. Se acerca y solo sonríe. Ha escuchado mi plegaria.
Hace 1 semana.
-Tienes que prometerme algo.- Le pido. Me miro con cara de superioridad.
-Estás hablando con la Luna misma... Yo no hago promesas.- Pero a pesar de todo, sé que me escuchará.
-Cuando ocurra... Prométeme que no recordará nada... Es como si... Siempre hubiese sido yo...
-Eso tiene un precio... Si de verdad quieres eso...- Duda unos instantes, como si tuviera una discusión interna.- Pronto... Muy pronto... Cuando te despidas de todos, cuando vayas a marcharte... Vendré a por ti... Has decidido ocupar su puesto, pero a cambio, pasarás a formar parte del cielo. Cuando te marches de este mundo, vendrás al nuestro, y serás otro más de mis súbditos...- Una estrella. Eso es lo que quiere decir. Seré una estrella.
-Está bien.-Y así, cerramos el trato.
Ayer.
-No sabemos cuando ocurrirá, pero no creo que dure mucho.- El médico solo sabe decir eso, pero yo estoy seguro de que no pasará de esta noche. Es el momento de sellar el trato. Es el momento de llevarlo a cabo. Salgo al bosque. Tengo que esperar hasta que sea de noche. Entonces, vendrá Luna. Me ayudará. La salvará a ella. Hará un intercambio. Mi hermana estará sana, y yo ocuparé su puesto. Será como si siempre hubiese sido así. Podrá vivir y yo ocuparé su lugar. Yo... Moriré por ella...
Las imágenes cesan. Y después... No hay nada.

2 Response to "Y después... No hay nada."

María José Muñoz Says:

Es la segunda vez que haces que se me salten las lágrimas. El relato es genialísimo, es más, me dejas sin palabras...Te doy toda mi enhorabuena :D

Kaiya Kin Says:

Gracias ^-^ Me alegro de que te guste... Y con lo de las lágrimas... Me siento halagada!! *-*
Pues si vieras la que he liado... Anoche se me borró mientras lo escribía, hoy se me ha borrado otra vez, después no conseguía publicarlo... Pff... Parecía que no querían que lo publicasen xDD Pero me alegro de publicarlo, es algo distinto y al parecer gusta ^-^

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